Embargado y bajo investigación: pseudo periodista acorralado por evasión millonaria

El Juzgado Civil y Comercial del vigésimo sexto turno de la capital dictó el embargo ejecutivo sobre los bienes de Amado Emategui Casco, quien funge como dueño de la página digital “CDE HOT”, tras confirmarse una millonaria deuda tributaria con el Estado. Según documentos oficiales, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) le aplicó ajustes de IVA y multas que superan los 219 millones de guaraníes, a raíz de declaraciones fraguadas con el objetivo de evadir impuestos. La falta de pago derivó en un juicio ejecutivo de cobro, donde la magistrada Abogada Patricia Gamarra Torres dispuso el mandamiento de intimación de pago y el embargo de bienes, por lo que Emategui ya se encuentra condenado civilmente al pago del millonario fraude fiscal.
El “ajuste de IVA” aplicado por la DNIT significa que se constataron omisiones e inconsistencias en sus declaraciones impositivas, lo cual en la práctica constituye evasión. El Código Penal paraguayo establece en sus artículos 261 y 262 que la evasión tributaria, ya sea parcial o total, constituye delito con penas de hasta diez años de prisión cuando se trata de sumas de gran cuantía o de maniobras fraudulentas. Por el principio de prejudicialidad administrativa, corresponde que la DNIT remita los antecedentes al Ministerio Público, de manera que la Fiscalía investigue si la conducta de Emategui Casco configura también un hecho punible penal.
Fuentes cercanas al proceso señalaron que, al tener conocimiento del inminente embargo, el pseudo periodista habría transferido sus bienes a nombre de terceros con el fin de eludir la acción judicial. De confirmarse, esta maniobra podría encuadrar en el delito de frustración de la ejecución, previsto en el artículo 177 del Código Penal, que contempla penas de hasta tres años de cárcel. A ello se suma la denuncia de inversionistas que lo acusan de haberse apropiado indebidamente de la página CDE HOT en perjuicio de sus socios originales, entre los cuales se encontraría una reconocida contadora de la región.
Mientras se presenta públicamente como un supuesto comunicador y pretende erigirse en defensor de la transparencia, la realidad lo expone como evasor de impuestos, con deudas millonarias con el Estado, maniobras sospechosas de ocultamiento patrimonial y una condena civil firme por evasión impositiva. Este caso evidencia la necesidad urgente de que la justicia y la Fiscalía actúen con firmeza, para demostrar que nadie está por encima de la ley, mucho menos quienes se disfrazan de periodistas o manejan paginas de facebook para encubrir prácticas fraudulentas.
